La exclusión como estrategia política
El movimiento independentista en Puerto Rico se divide en dos sectores principales: uno que participa en las elecciones como partido político y otro que se ha identificado como no afiliado a partidos políticos. Nadie en el país cuestiona el compromiso que ambos sectores tienen en cuanto a la obtención de su objetivo final: la independencia para Puerto Rico. Sin embargo, las diferencias en cuanto a los métodos y las estrategias que utilizan estos dos grupos, son muy marcadas. El sector que participa en los procesos electorales (PIP) ha esgrimido una estrategia basada en atacar cualquier propuesta referente al status que presente el PPD. La idea (expresada abiertamente por sus líderes) es que la estadidad y la independencia terminen siendo las unicas opciones ‘viables’ para la descolonización de la isla. La estrategia contempla que el gobierno de Estados Unidos rechazará la idea de convertir a Puerto Rico en un estado, por lo que los puertorriqueños tendrán que aceptar la independencia. Es menester destacar que de esta manera, la independencia no llegaría por convicción propia de los puertorriqueños sino por las ‘cosas del destino’. La propuesta también parte de la premisa de que la estadidad sería una opción descolonizadora para los puertorriqueños, algo que el sector no afiliado del independentismo ha rechazado. Como se ha dicho anteriormente “la estadidad sería la culminación del coloniaje en Puerto Rico”.
Por otro lado, lideres del PIP (como la actual senadora) han acusado a personas que no son independentistas de querer “vestirse con el prestigio del independentismo” cuando hablan sobre la deseabilidad de que Puerto Rico obtenga poderes soberanos. Esta expresión denota la creencia de que el ser independentista es una cuestión de ‘prestigio’ (tipo club social) y no un derecho al que todos los puertorriqueños pueden reclamar cuando lo estimen pertinente. La independencia se convierte de esta manera en algo a lo que solo unos pocos pueden alegar que son merecedores. Parece ser que hay que cumplir con los dictámenes de la Inquisición de un sector del independentismo para poder siquiera hablar sobre soberanía. Me remito además, a las expresiones del actual Secretario General del PIP, quien hace unos años dijo que se iba a dedicar a “desenmascarar a los populares que dicen ser independentistas” y además mencionó que a estos habia que “perseguirlos”. En ese entonces se habló de las actividades en conmemoración del Grito de Lares y la convocatoria del PIP fue “A Lares sin Populares”. Recientemente, el liderato de ese sector del independentismo la emprendió contra el Gobernador por este atreverse a comparecer a las Naciones Unidas. En esa ocasión nos enteramos de que el derecho a la autodeterminación y el acceso a ese organismo internacional estaba vedado a quienes no pensaran como el liderato del PIP.
De otra parte, desde la manifestación “La Nacion en Marcha”, celebrada en 1996, se ha venido desarrollando en Puerto Rico un movimiento de afirmación nacional que trasciende la inmediatez partidista. Ese movimiento se ha mantenido en constante crecimiento, y su fortalecimiento se debe a que la convocatoria ha surgido de los elementos en comun que comparten los puertorriquenos de diversas ideologías. Ese movimiento incluye a organizaciones que pertenecen al sector no afiliado del independentismo y puertorriquenos que comparten una vision positiva de la afirmacion nacional. Este movimiento ha ido creciendo de manera vertiginosa, gracias a que la convocatoria siempre ha estado enfocada a la inclusion. Por último, efecto de esta convocatoria ha sido que se genere un amplio consenso sobre la necesidad imperiosa de que el destino de nuestro pais se construya bajo las bases de la afirmacion nacional.

Que horrible tergiversación maliciosa de las posiciones del PIP. Cuando uno ve estos esfuerzos para sacar citas de contexto y mentir de una manera tan elucubrada y creativa uno se pregunta cual será la razón de este odio que tiene recurrir a estas tácticas tan deleznables.