Trecientos Hansel y trecientas Gretel en Barceloneta
Si estás en Puerto Rico no usas galletas de gengibre ni nueces. Usas aceite…
El paraíso de las frituras está de pláceme, se trata de una señora muy habilidosa que se traslada de pueblo en pueblo con su mágica casa que supura aceite. Sus puertas siempre están abiertas para el peregrino que desee detenerse y llevarse un poquito de su manteca divina. No cobra por ello, pero si puedes dejar ofrendas. No quiere publicidad, pero consiguió una página completa de un periódico de circulación nacional… tú decides.
El problema no es la melcocha de la pared y el piso. Es la melcocha en la cabeza de los 600 que van a frotarse el unguento… para sanar.
Señora, que chévere el lípido que la persigue.
Porfavor.
